Buscar hoteles en Bilbao
Destino: Entrada: Salida:

Monumentos (I)

Bilbao
Bilbao es el claro ejemplo de la ciudad monumento. Cualquier rincón, cualquier callejuela, parque o plaza son motivo de fotografía y de admiración por turistas y vecinos. Desde edificios de claro corte medieval hasta las vanguardistas construcciones la arquitectura de la capital vizcaína constituye una amalgama de tonos, colores y estilos de una belleza singular.

Uno de los monumentos más importantes de la zona es el Puente Colgante de Vizcaya. Sus orígenes datan del final del siglo XIX, mientras regentaba el país María Cristina al ser su hijo, Alfonso XIII, menor de edad todavía. Los constructores del puente querían unir los dos márgenes de la desembocadura del Nervión sin que fuera un obstáculo para los barcos que navegaban por la ría. El diseño corrió a cargo de Don Alberto Palacio y Elissaque y el ingeniero francés Don Ferdinand Joseph Arnodin fue el ingeniero que llevó a cabo la construcción.

El puente de Vizcaya impresiona por su tamaño e inmensidad. Se trata de una de las construcciones más sobresalientes de la Revolución Industrial Europea. Tanto es así que tiene el galardón de Patrimonio Industrial (el primero reconocido en España).

La estructura básica del puente está formada por cuatro torres de hierro de 61 metros de altura que constituyen sus pilares. Tiene un travesaño de 160 metros de longitud a una altura de 45 metros sobre el nivel de pleamar. La piezas están unidas por remaches rojos que le dan el aspecto tan singular que tiene. Del travesaño pende la barquilla o “gravita” mediante 70 cables de acero que es la que permite pasar a los transeúntes y vehículos. El trayecto para cruzar dura un minuto y medio. Cruzar el río con el puente es toda una experiencia, especialmente para los más pequeños de la familia.


Otro monumento de mucho calado histórico en Bilbao es la catedral. En pleno casco antiguo se halla la catedral dedicada al Apóstol Santiago, pues esta ciudad es parte importante del Camino de Santiago por la costa.

El visitante se encuentra un templo gótico edificado entre el siglo XIV y el XV. En comparación con otras catedrales españolas, la de Bilbao no es demasiado grande. Sin embargo es de una belleza extraordinaria. La planta es de cruz latina con tres naves y los soportes son pilares cilíndricos con columnillas adosadas que sostienen las bóvedas de la crucería. Su interior constituye una mezcolanza de estilos tales como el gótico florido, y el renacentista, como se puede comprobar en el retablo mayor y en el actual pórtico que data del siglo XVI. En el siglo XIX se reformó el casco de la fachada y el rosetón, dando un aspecto al conjunto más neogótico que anteriormente.

Otro lugar que merece ser visitado es el Teatro de Arriaga. Se trata de un edificio neo-barroco que data de finales del siglo XIX. Dedicado al “Mozart español” (Juan Crisóstomo de Arriaga), fue construido por el arquitecto Joaquín de Rucoba. El exterior es francamente espectacular, pero dentro, no se puede decir menos. Entre otros detalles sorprendentes está que el suelo del escenario es de madera y registrable, con trampillas de 86 cm desde los 5 cms. En fin, que el teatro es un lugar precioso y, por cierto, con una programación más que envidiable. Los amantes del teatro que viven en la zona son afortunados.
© Digital Web Interactive, S.L. | Inicio | Aviso legal | Suscribir RSS