Alrededores de Bilbao (I)

Bilbao ofrece tantos encantos y diversiones que resulta impensable pasar unos días y buscar otras aventuras fuera de la propia ciudad. Sin embargo, se sabe que esta es una práctica bastante habitual en los turistas, por lo que es bueno ofrecer alternativas para los que no les gusta pasar demasiado tiempo en un mismo sitio. En este sentido, los alrededores de Bilbao ofrecen tantos atractivos, casi, como la propia capital vizcaína.
Una de las visitas imprescindibles es Portugalete, una ciudad mediana de unos 15.000 habitantes. La historia de la villa se remonta al año 1322, por lo que el viajero se puede imaginar que cuenta con un patrimonio bastante amplio. Sin embargo, resulta curioso que lo que más visita la gente es
el Puente Colgante de Portugalete, la enorme estructura de hierro que cruza la ría y comunica esta población con Getxo.
Sin embargo, otros lugares son dignos de ser vistos en esta ciudad. Uno de los más importantes, con permiso del puente, es la Basílica de Santa María. Se trata de un templo gótico-renacentista que data, al menos en su construcción primitiva, de años similares a los del nacimiento de la ciudad. Entre 1992 y 1994 el templo fue sometido a una restauración muy importante, dejándolo en perfectas condiciones para su visita y disfrute por creyentes y turistas.
La Casa-torre de Salazar es otros de los lugares muy fotografiados de Portugalete. Se construyó hacia 1380 en mampostería. En un principio, la primera planta se utilizaba como prisión, aunque en tiempos de la guerra civil española fue incendiada. Posteriormente fue reconstruida y en la actualidad se utiliza como museo y tiene un restaurante. La zona donde está ubicada la torre resulta muy bonita y tiene mucho encanto para ser fotografiada.
La casa consistorial de este municipio, y la plaza que la alberga, es un lugar precioso que no pasa desapercibido. El Ayuntamiento se construyó en el año 1883 y fue diseñado por el Arquitecto Anduiza, al estilo neoclásico. Sus bajos porticados permiten el discurrir de los transeúntes y refugiarse cuando las inclemencias del tiempo así lo exigen.
Y por último, referido a esta ciudad, cabe mencionar el Palacio El Saltillo, un magnífico edificio situado en la avenida de Abaro, lindando con Santurce. Sus tres alturas evocan el más puro estilo francés y su fachada de ladrillo caravista rojo llama mucho la atención a su alrededor.
Afortunadamente, Portugalete no es el único lugar en los alrededores de Bilbao que se puede visitar. Los amantes de la naturaleza encontrarán gran diversión al pasearse por
el bosque Oma, el mágico lugar donde se combinan el arte y lo natural. O quizás prefieran ver
el Parque Basondo, un auténtico refugio para la sauna silvestre que cuenta con especies nada frecuentes en otros lugares similares.
Por el contrario, si se quieren ver vestigios de la civilización moderna, más concretamente de la era industrial, se dispone de la
Ferrería El Pobal, un taller artesanal donde se trabajaba el hierro. La sensación de visitar este lugar es remontarse al siglo XIX e imaginarse lo dura que era la vida entonces. Si uno prefiere remontarse más en el pasado todavía, puede visitar el yacimiento rupestre de Santimamiñe, y ver cómo eran y qué hacían los primeros habitantes de Vizcaya.
Los alrededores de Bilbao, así como la propia ciudad, dan mucho juego a los turistas y a los visitantes. Solo queda ir a descubrirlo.